Nuevas reglas de juego están redefiniendo las maneras de trabajar y las competencias necesarias para sobrevivir y prosperar; en este proceso de continua reescritura, quien no avanza retrocede. Los individuos y las organizaciones que no puedan anticiparse a los cambios se van a quedar afuera del partido.

La velocidad de las transformaciones del entorno acorta el promedio de vida de nuestras competencias a pasos agigantados. Si no las revisamos y las cuestionamos a tiempo no nos damos cuenta de que se están oxidando, que más temprano que tarde van a ser obsoletas y quizás, contraproducentes.

Si seguimos haciendo lo mismo de siempre, si seguimos usando las competencias y soluciones de nuestro inventario habitual, nos quedamos atrapados.; debemos hacer algo distinto, transformarnos.

“Nos enfrentamos a grandes transformaciones y cada vez más rápidas. En un futuro cercano, más del 20% del trabajo de oficina lo van a poder realizar computadoras o robots. Para 2020, muchas de las grandes corporaciones tienen como objetivo que sus empleados trabajen en forma remota”, dice Marcelo Fandiño, director Regional Cono Sur de Dell Technologies, y agrega “Las nuevas plataformas digitales y los modelos predictivos basados en el análisis de grande datos, hoy en sus inicios, van a seguir revolucionando la manera en que se toman decisiones en los negocios y creando nuevas oportunidades de desarrollo”. Las mediciones, las estadísticas, la búsqueda e interpretación de grande datos son hoy habilidades críticas que no vamos a poder seguir ignorando si queremos evolucionar.

La tendencia creciente al trabajo por proyectos en equipos transversales nos desafía a traspasar los umbrales de nuestras competencias técnicas y desarrollar habilidades para construir redes, liderar y motivar a otros. Un jefe de área, por ej. , hoy tiene el desafío de comprender que gestionar el clima y retener talentos es parte de su responsabilidad, como lo es también empoderar a sus equipos para poder dedicar un porcentaje alto de su tiempo a pensar y producir la transformación de compañía de la que forma parte.

Si bien no podemos controlar todas las variantes del entorno, el éxito de nuestra transformación depende en buena parte de que nos tomemos el desafío con mentalidad emprendedora. Sin que nadie nos lo pida, sin que nos fuerce el contexto, asumir el compromiso de invertir nuestro tiempo y nuestros recursos en este proyecto, nosotros mismo.

Las direcciones hacia donde se mueve el cambio no son obvias ni lineales. ¿Cómo estar preparados, si no tenemos certezas? Algunas tendencias ya son evidentes, como las que mencionamos antes. Otras son mucho más sutiles, todavía no hacen ruido, no emiten temperatura. Para divisar el cambio a la distancia y prepararnos para las oportunidades que trae tenemos que estar alertas.

Si queremos anticiparnos a los cambios y no quedar a la deriva de los vaivenes del entorno tenemos que dejar de correr, y pensar estratégicamente en nosotros mismos hoy en relación al futuro.

Algunas preguntas posibles para liderar nuestro propio cambio son:

  • ¿Cómo va a cambiar el trabajo que hacemos en los próximos tres, cinco años?
  • ¿hacia dónde van las empresa y la industria?
  • ¿Qué sirve de lo que estamos haciendo hoy y vale la pena conservar?
  • ¿Cómo nos tenemos que preparar para no quedarnos afuera?

Algunas de las muchas preguntas que nos podemos plantear, las respuestas iluminan opciones que quizás hasta ahora no veíamos. Nos brindan un mapa claro para liderarnos hacia los cambios que necesitamos hacer para mejorar nuestro presente y prepararnos para las necesidades del futuro.

Andrea Churba

Economía-La Nación/Abril 2017

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